sábado, 3 de octubre de 2009

Sobre la Canciller y los petistas

Como parte de la glosa del informe de gobierno, el martes pasado (lamento la falta de posts en la semana) tocó el turno a la Secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinoza.

Es cierto, la política exterior mexicana ha dejado de tener el rol protagonista que llegó a tener, al menos en América Latina. Lo digo por lo que veo en los periódicos, por la forma en que se conduce la política exterior en momentos de crisis (regularmente alineada a cierta postura, nunca a la vanguardia) pero además por los comentarios que recibo de mis compañeros extranjeros. Se nota que la política exterior es un reflejo de la política interna: desarticulada, sin objetivos claros y, algunos dice, sin liderazgo. Comparto las primeras dos pero no la tercera.

Patricia Espinoza, egresada del Colmex, ha sido parte del servicio exterior mexicano por muchos años. En anteriores administraciones, el puesto del canciller quedaba en posesión de políticos cuya formación no era la ideal para desempeñar tal función (Luis Derbéz es economista y Jorge Castañeda son economistas, mientras que Rosario Green estudió Relaciones Internacionales (y la maestría en Economía también en el Colmex). En ese sentido, la actual canciller tiene una formación más acorde con la tarea que desempeña, pero la dependencia que encabeza es una de esas (de las pocas) que sufren la falta de una estrategia federal y que por tanto los esfuerzos individuales de los funcionarios surten efectos marginales.


Desafortunadamente para la colega Espinoza, en su comparecencia le tocó ser el blanco de los ataques que han caracterizado al grupo del PT en San Lázaro. En esta ocasión el turno fue de Porfirio Muñoz Ledo, quien criticó "la supeditación de sus servicios a un diseño político opuesto a los principios constitucionales". En este sentido, sin respaldar el trabajo de la Canciller, también es de notar la forma en que este grupo de legisladores se aprovechan de su posición para agredir e insultar a los funcionarios, o mofarse de ellos. Ya así lo han hecho Oscar González con Casterns, diciéndole que no sabe ni de economía ni de béisbol, además del payaso de Gerardo Fernández Noroña, pisoteando el informe de Gómez Mont.

No tengo la menor duda que, como dicen algunos, haya gente que piense igual que estos diputados y que por tanto merecen tener representantes en el Congreso. Sin embargo, no entiendo aún la manera en que partidos políticos, que se prestan de ser serios y defender causas justas, postulen a este tipo de personas en cargos de elección popular. Es una lástima que este sea el tipo de personas que deciden el futuro del país.

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