miércoles, 7 de mayo de 2014

Sobre la elección del Director de la DICEA (vol. 2)


Hace casi ya cinco meses escribí un post en el que expresé, desde mi posición de egresado, mi deseo por un cambio en la forma en que se conduce la División de Ciencias Económico Administrativas de la UACh. Los resultados de la elección para Director de aquél entonces y el conflicto subsecuente me hacen pensar que no debo cambiar ni una coma a lo ya escrito.

Sin embargo, sigo sintiendo la responsabilidad de hacer un par de observaciones respecto a la nueva elección que ocurrirá mañana.

Primero, y la más importante, tiene que ver con el proyecto de la DICEA que considero debería ser y no lo es. Seguiré señalando que me preocupa el desdén por la formalidad y la técnica que deliberadamente o no ocurre en la DICEA, salvo muy honrosas excepciones (#ustedessabenquiénesson). El problema no es un asunto de lo que creemos que sirve o no. El problema es el mundo que nos negamos y descubren los egresados al enfrentarse a una realidad muy distinta a la de las convenciones y viajes todo pagado, los rollos y lo que creemos que Marx pensaría sobre los problemas de hoy (!).

Los estudiantes de Chapingo son estudiantes de tiempo completo, son brillantes, se han sobrepuesto a sinfín de adversidades y trabajan mucho. La materia prima está ahí y se está desperdiciando. El talento está no acabando en los líderes de los sectores económicos y sociales que debería de ser (y que los presupuestos por alumno implicarían). Los egresados debemos aspirar a más. Para ello se necesita más formalidad, más técnica y más rigor.

Durante el tiempo que dura la carrera nos rehusamos a empujar las fronteras de lo que se ha hecho por años. Los puestos por los que competimos, exigen más. Las posiciones para economistas, administradores y especialistas en comercio existen y no las estamos ocupando.

Honestamente, no veo viable un proyecto que le dé un giro a lo que se ha hecho hasta hoy - y en el que sin duda muchos han puesto esfuerzo - pero que no se ha materializado en sus egresados, más que el de Armando Ramírez. A Armando lo conocí cuando por primera vez se paró frente a un grupo a dar clases. Sí, eso no fue hace mucho tiempo, pero si hay algo que caracteriza a Armando son sus ganas de aprender y empujar las fronteras. Armando no ganaría en una competencia del currículo más largo (todavía), pero lo compensa con las ganas y la visión que tenemos muchos egresados de ver una DICEA con más ciencia que grilla.

La segunda motivación para escribir este texto es un reconocimiento a quienes se han adherido al plan de Armando. Ciertamente no todos ellos son amigos y no todos ellos comparten posiciones académicas y políticas. Sin embargo, ya desde la fallida elección de noviembre, mostraron que podían ceder en sus pretensiones, negociar y apoyar un esfuerzo común. Muy particularmente expreso mi admiración a Oscar Galindo, quien mostró no sólo mucha categoría y profesionalismo en la irregular elección, sino que supo dar un paso al costado en pos de un objetivo superior. Ojalá que estás muestras de capacidad para tomar acuerdos se materialicen en un esfuerzo conjunto por mejorar las condiciones de la DICEA.

Como en todo en la vida, es difícil obtener resultados haciendo lo mismo. Por eso y por las razones anteriores confío en que Armando Ramírez sea electo Director y pueda darle un giro a la conducción de las riendas de la DICEA.

Un cambio se requiere primero para reconocer que se ha fallado, y luego para asumir la responsabilidad de proponer una División con más rigor, que explote el potencial de los estudiantes, que sea un referente en la enseñanza de la economía política y el marxismo (que nos urge interpretar correctamente), pero que no ignore que vivimos en medio de una competencia tremenda, donde otros están tomando las decisiones en un rol que deberíamos haber asumido nosotros.

sábado, 1 de marzo de 2014

teffects en Stata

Si están interesados en estimar efectos de tratamiento, Stata 13 incluye un nuevo comando llamado teffects. No hay mucha ciencia en esto pero hice una presentación sobre los fundamentos teóricos detrás de este comando para un grupo de lectura en Econometría, así que si alguien está interesado, acá la puede descargar.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Sobre la elección del Director de la DICEA

Hoy se elegirá al nuevo director de la División de Ciencias Económicas de la Universidad Autónoma Chapingo. Como egresado de una de sus carreras, y por el hecho de que los egresados de dicha institución tenemos en el ADN de nuestras carreras profesionales el sello de la División, me atrevo a externar mi opinión sobre el futuro de la División, en el contexto de la elección que ocurre hoy.
En los últimos años Chapingo y la DICEA se ha transformado, ciertamente de manera lenta, acoplándose más al concepto de Universidad, donde debería prevalecer la pluralidad de ideas, de teorías y de afiliaciones políticas. Sin embargo, considero que el problema de fondo más grave al que se enfrenta la División es a la negación a transitar a un modelo que reconozca la interacción del nuestro objeto de estudio – la producción agropecuaria, la sociedad rural, los mercados de productos primarios – con su más amplio entorno, y que implica, por tanto, que la enseñanza y la investigación deberían ocurrir con un enfoque más científico y menos pragmático. La DICEA debe aspirar a ser un departamento que forme no sólo ejecutores sino científicos y líderes. Hoy no lo estamos haciendo.
Para lo anterior se requieren al menos dos cosas, de manera indispensable, para aspirar a ser de nuevo un departamento referente en nuestra área de estudio: hacer más ciencia y romper los círculos viciosos creados por la persistencia en los cargos de dirección de ciertos grupos políticos. En la práctica, esto requiere caras nuevas en los puestos de dirección pero también en la planta de profesores, programas más ambiciosos y rigurosos y un ambiente que privilegie la academia y no la política.
En los últimos años la DICEA ha sido dirigida por personas que sin duda han puesto lo mejor de sí para sacar el trabajo adelante. Durante mi estancia en la División fui testigo de ello, pero también observé los vicios que generan la persistencia en el poder de los grupos políticos. En particular, el movimiento Antorcha Campesina, con fuerte presencia en la Universidad y la División, ha mostrado ser incapaz para conducir a la División hacia la posición de liderazgo que esperamos. Se podrá juzgar a este grupo por su papel en otros ámbitos, pero en lo que concierne a la División sólo nos debería interesar los resultados que presentan. Creo que son insuficientes.
Por estas razones, considero que la mejor opción para encabezar la dirección de la DICEA es Oscar Galindo. A Oscar Galindo lo conozco como alumno, como asesor de tesis y como amigo. Sé que su visión de lo que debería ser la División es muy parecida a la que acabo de describir: una DICEA de más ciencia y menos grilla. Sé que él comparte la idea de que la transformación que la División requiere no depende de la voluntad de unos cuantos. Por eso confío en que al encabezar la Dirección de la División, dada su capacidad e intelecto, pueda dar cauce a los esfuerzos que ya muchos hacen, pero que se ven limitados en sus alcances dado el estado de confort en que muchos de los miembros de la comunidad se han establecido y que se resisten a abandonar cueste lo que cueste.

domingo, 10 de febrero de 2013

Sobre la Cruzada Nacional contra el Hambre

La siguiente es una gráfica de la distribución de los municipios de México, en el marco de la estrategia federal SINHAMBRE. En ella se aprecia la heterogeneidad de la pobreza de los municipios incluidos y excluidos en la Cruzada Nacional contra el Hambre. Sobre este tema escribí un análisis en la revista Paradigmas, que pueden leer aquí.


Sobre el mismo asunto, les recomiendo también leer la posición de Democracia Deliberada, en su onceavo comunicado.


sábado, 2 de febrero de 2013

La esperanza de Andrés Manuel

Cuando el 16 de febrero de este año el diario Milenio publicó en su portada, 'Si no gano, ahora sí a la chingada', muchos pensaron, que Andrés Manuel López Obrador vivía sus últimas semanas como el más importante líder de la izquierda mexicana. Incluso, de haber ganado la presidencia, AMLO cedería naturalmente su posición como principal referente de las izquierdas a Marcelo Ebrard o a algún otro personaje. 59 años de edad, dos campañas presidenciales y un largo recorrido por la terracería de la vida pública parecerían suficientes en una carrera que sus partidarios califican como la del máximo líder social del México contemporáneo, mientras sus adversarios catalogan como la de un ambicioso del poder. 

En No decir adiós a la esperanza, su libro más reciente, editado por Grijalbo, AMLO describe las razones por las cuales ha elegido un lugar distinto a aquélla finca de nombre pintoresco de la que se habló en febrero pasado. Aunque sus acciones posteriores a la jornada electoral del primero de julio hicieron evidente que el retiro no sería la opción para López Obrador, el tema central de No decir adiós... es a la vez una reflexión ante la frustración de lo que el autor considera un nuevo fraude y el planteamiento de la nueva ruta por la que AMLO pretende guiar al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), ya alejado de los partidos del Movimiento Progresista.

No decir adiós... es un libro mucho más breve que sus dos predecesores, en los que AMLO enumera a sus enemigos políticos y explica por qué el movimiento que encabeza no ha alcanzado la presidencia en dos elecciones presidenciales. No decir adiós... contiene tres capítulos: Los antecedentes y la campaña, Otra vez el fraude y el último, homónimo. El libro deja ver cuáles serán los grandes retos de MORENA como partido político, el cual deberá presentar un programa atractivo para el votante y organizar a sus liderazgos no solo para las luchas sociales, sino también para la competencia política en el marco de las reglas actuales. 

El primer capítulo guarda cierto parecido con el libro anterior de AMLO, La mafia que se adueñó de México... y el 2012. Ahí, el autor identifica a una 'mafia' que ha capturado al Estado para enriquecerse a costa de la gran mayoría de la población, siendo esta la causante de las desgracias nacionales; enumera a los miembros de esta élite y a sus líderes y presenta lo que considera evidencia a favor de esta hipótesis. De acuerdo a este diagnóstico, y como el autor lo presentó en su campaña presidencial, la solución a los problemas nacionales radica en establecer un gobierno con hombres rectos y que implementen políticas públicas en donde el Estado juegue un papel fundamental para la redistribución de la riqueza y el fomento de actividades productivas. 

Este primer capítulo es también una bitácora de los hechos más representativos de la campaña presidencial. Una campaña desahuciada por muchos de inicio, que alcanzó su cumbre con la encuesta del diario Reforma del último día de mayo en la que, de acuerdo a estos datos, AMLO se encontraba a cuatro puntos de Enrique Peña en las preferencias electorales, y que concluyó con la elección impugnada en los tribunales. El lector podrá constatar lo narrado en esta sección con lo que presenció y con lo que quedará para la historia en medios impresos y electrónicos para juzgar si la interpretación de AMLO es la correcta. Pero de por sí es bienvenida una rendición de cuentas del ex candidato de la izquierda que dista mucho del silencio posterior al 2 de julio de los candidatos Quadri y Vázquez Mota. 

En el segundo capítulo, el autor describe la evidencia que según él prueba que el presidente Enrique Peña Nieto y su partido orquestaron un gran fraude electoral, materializado en la compra masiva de votos, esencialmente en las zonas más pobres de México. En este capítulo, López Obrador recurre a la historia para argumentar que el fraude, la trampa y la corrupción es inherente al sistema político mexicano, que desde que se inauguró el régimen presidencial, son intereses creados y no el voto popular quienes encumbran a los gobiernos y que está en eso que él llama 'mentalidad' la causa de que estas prácticas persistan en la actualidad, pero también, como se argumenta en la última parte del libro, la esperanza para 'un cambio verdadero'. 

En el último capítulo, López Obrador llama a los simpatizantes de MORENA a salir adelante luego de la dolorosa derrota en las elecciones de julio. AMLO elabora un discurso basado en el bien común para justificar que este motivo superior es suficiente para seguir en la política. Llama a asimilar las derrotas y argumenta sobre la forma en que los procesos históricos ocurren muy lentamente. AMLO establece una ruta para comenzar de nuevo, con una nueva meta: 'cambiar la mentalidad' de los mexicanos. 

Ya desde 2009, AMLO recurrió a un discurso basado en el amor al prójimo como motor que mueve al hombre para hacer política, explicable en parte por la influencia de Carlos Pellicer, católico y comunista a la vez, en cuyos poemas podría entenderse a la revolución como una consecuencia de los valores cristianos. (Pueden ver el perfil que hizo Andrés Lajous sobre AMLO con muy buenas referencias sobre esta y otras influencias: Y la máquina seguía.) Sin embargo, también es notoria la influencia más reciente de otros personajes, como Enrique Dussel. (Dos buenos ejemplos son los textos de Dussel publicados en el diario La Jornada durante la campaña presidencial: El amor en la República y Algo más sobre el amor en la política.) 

Se puede ser feliz buscando la felicidad de otros es el título del apartado final del tercer capítulo. El autor extiende los argumentos de por qué la República Amorosa no implica la adopción de dogmas religiosos. La honestidad, la justicia y el amor, los pilares de la República Amorosa, no son exclusivos del cristianismo ni de ninguna otra religión, sino directrices generales que guían el actuar de las personas. 

Para lograr su cometido, López Obrador coloca como indispensable el trabajo a ras de suelo a través de una campaña de concientización, tocando puerta por puerta y priorizando la organización con hombres mujeres honestos a la cabeza. A unas semanas de haberse celebrado las asambleas donde se decidió que MORENA se convertiría en un partido político, esta organización tiene un gran pendiente para lograr la integración de sus bases con sus liderazgos. En el libro, AMLO describe cómo funcionan los liderazgos en algunas comunidades indígenas de México, donde ser representante popular es una responsabilidad que enaltece a las personas y se reserva para quienes han mostrado ser dignos de esta encomienda. MORENA tiene la tarea de infundir esta visión del servicio público a su nueva burocracia partidista, una donde más que novatos, hay políticos con una larga carrera en los partidos de izquierda y otros, varios, con carreras forjadas al seno del priismo. 

Al concluir el libro, una pregunta natural es, ¿cuál es la esperanza a la que se refiere López Obrador? ¿Hay una sola esperanza o varios tipos de ella? Quizás la forma más sencilla de pensar el concepto de esperanza es con una connotación de probabilidad. Esperanza de encontrar un empleo, esperanza de que llueva lo suficiente para que haya cosecha, esperanza de que un juez falle a favor nuestro. Todos tomamos decisiones con las expectativas que nos formamos y esas expectativas con frecuencia no se basan en premisas correctas. En octubre pasado asistí a una conferencia de Esther Duflo titulada Falta de esperanza y la persistencia de la pobreza. Ella y sus colegas han realizado experimentos en regiones extremadamente pobres que les han permitido concluir que la esperanza juega un rol importante en la vida de las personas. Tener una mejor idea de qué esperar del futuro puede llevar a las personas a tomar mejores decisiones de inversión, que les reditúan en mejores condiciones de salud, de productividad y de ingreso, entre otras importantes implicaciones. 

Pero esta no es la esperanza a la que se refiere López Obrador en su libro. Si tuviera que buscar un sinónimo para la esperanza de AMLO sería fe. No la fe en un mesías, como argumentan algunos, sino fe en las personas y en que ese ‘cambio de mentalidad’ puede ocurrir sin otros incentivos más que el sentirse bien con uno mismo. La fe de que existe hoy, entre nosotros y con los recursos que tenemos, lo necesario para hacer frente a los problemas económicos y sociales del país. Sin embargo, si bien el derecho a tener fe no se le puede negar a nadie, la pobreza y la violencia, descritos en No decir adiós... como los dos grandes problemas del país, exigirán de MORENA una propuesta viable no sólo desde el punto de vista moral, sino una con políticas públicas, presupuestos y programas. 

AMLO y MORENA tienen un reto mayúsculo para hacer comulgar una visión idealista de la política con las necesidades prácticas de hacer gobierno. Tendrán poco tiempo para mostrar que sus convicciones morales pueden llevarse a la práctica alejados de los partidos de izquierda actuales y ser considerados como una alternativa sensata para los votantes. Para acercar no sólo a los que se entusiasman por un discurso sobre el amor y la bondad cercano al de san Pablo, sino también a los que esperan uno más cercano al de la lucha de clases de Marx. 

Muchas veces la opinión sobre López Obrador proviene más de la emoción que de la razón, tanto de quienes lo siguen con fervor como de quienes lo quieren ver en el retiro. En No decir adiós... el dos veces ex candidato presidencial toca de nuevo temas a los que con frecuencia se le da la vuelta o se sobre-simplifican. Así, López Obrador prepara la arena para seguir vigente en el mediano plazo, mientras que, habiendo muchas preguntas que hacerle, sus críticos siguen dedicando columnas sobre el himno del PRI de Tabasco y los tenis de su hijo; los comentaristas profesionales prefieren la salida de los adjetivos de ‘lastre’ y ‘trasnochado’; y el PRD, del que fue fundador y presidente, actúa con pragmatismo acudiendo al llamado del lugar común de la unidad.

lunes, 1 de octubre de 2012

Duflo en UC Davis


Este martes estará Esther Duflo en UC Davis presentando una conferencia titulada 'Lack of Hope and the Persistence of Poverty'. Algunos estudiantes podremos platicar con ella un rato sobre el futuro de la investigación en el campo del que ella es referente: los experimentos de campo.


Nos han recomendado leer la reseña que hicieron sobre su trabajo cuando recibió la medalla John Bates Clark, otorgada al economista más sobresaliente menor de 40 años (la cual pueden revisar acá). Por mi parte, al respecto de los experimentos de campo, me parece muy pertinente una crítica muy incisiva de Daron Acemoglu, que pueden encontrar acá; una crítica a las conclusiones extraídas de experimentos en localidades particulares y en contextos muy específicos, lo que puede poner en duda la validez externa de las resultados.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Sobre "Lo rural, un incomprendido de las políticas públicas"

De acuerdo a un cálculo propio, basado en los datos de población y superficie destinada a la producción agropecuaria, 106 de los 300 distritos electorales son distritos que podríamos considerar distritos del campo.
Según este criterio, cerca de un quinto de la cámara de diputados representará a distritos cuya población vive en su mayoría en localidades pequeñas y/o en las que las actividades agropecuarias representan una parte mayoritaria de sus actividades productivas. Líderes empresariales del sector y representantes de asociaciones campesinas y de productores estarán sentados en la cámara bajo las siglas de las tres principales fuerzas políticas: 69 por el PRI-PVEM, 19 por el PAN y 18 por el Movimiento Progresista.
Pueden leer mi post completo sobre las indefiniciones de la política rural y agropecuaria, y los grupos de interés en el sector, en Ciudadanía que Debate y Construye, el blog del Centro de Estudios Espinoza Yglesias en El Financiero.

Sobre "¿Nos preocupamos o no por el huevo?"

La siguiente es una gráfica del precio del huevo en varias ciudades de México hasta la segunda semana de agosto. Mi post sobre este tema puede ser encontrado en el Blog de la Redacción de la revista Nexos.





jueves, 30 de agosto de 2012

Mis preguntas sobre la invalidez de la elección


En diversos espacios, las opiniones respecto al juicio de invalidez de la elección presidencial han abordado el asunto tratando de jugar a ser juez. Si se debe anular la elección presidencial deberá ser, por supuesto, un asunto que se determine con criterios jurídicos. Sin embargo, hay algunas otras reflexiones que no son exclusivamente legales y a las que les he dado mil vueltas en la cabeza. La calificación de la elección probablemente ocurra entre hoy y mañana, por lo que quise plasmar lo que pienso fundamental alrededor de tres preguntas:

***

¿Es conveniente que haya invalidez de elecciones?

Uno de los argumentos en contra de la posible invalidación de la elección es el asunto de riesgo moral que puede inducir, es decir, podría inducir a todos los competidores a cometer faltas para, en un caso extremo, denunciarse a ellos mismos. Para algunos puede ser muy peligroso anular o invalidar elecciones, por lo que un castigo como la pérdida del registro podría ser ejemplar si se aplica correctamente. Imaginen la elección del 2006 sin el PRI - por el pemexgate' -, por ejemplo. En cambio, considero que la invalidez debe ser una posibilidad en nuestro sistema electoral pues el aplicar un castigo de semejante tamaño a quien infringió la ley puede traer muchos beneficios en el futuro.

Parto de pensar en cuál sería un mundo ideal en el que los tres partidos o colaciones principales iniciaran en condiciones que pudiéramos llamar iguales. Si pensamos que esto es posible y que en algún momento uno de los tres hace uso de una práctica que impida que la elección sea inequitativa, debería poder invalidarse, porque estamos partiendo del hecho de que las condiciones estaban dadas para una elección pareja que alguno de los jugadores desemparejó. Al menos en el mundo ideal, la invalidez debería ser una opción.

Por supuesto, la igualdad perfecta de condiciones no ocurrirá nunca y toca a las autoridades tratar de nivelar esas inequidades, pero también ponderarlas en sus decisiones. Más aún, el que todos los partidos cometan faltas o que tomen ventaja de ciertas circunstancias haciendo inequitativa una elección para beneficiarse no quiere decir que haya que dejar pasar estas conductas. Sería como darle la razón a quienes opinan que si el PRI compró cinco millones de votos pero el PRD compró tres, entonces la inequidad sólo es de la diferencia de dos millones. Si en el mundo ideal desearíamos que hubiera invalidez, en uno como en el que vivimos, lo desearímos más.

Invalidar una elección haría creíble la ejecución de castigos en el contexto de un juego que se repite. Debe haber elementos altamente costosos en los castigos que inhiban conductas en el momento relevante. Las multas pueden inhibirlo también sólo si son extremadamente altas, pero en verdad mucho. Probablemente en los cálculos del PRI ya estaba internalizada la multa que les viene, pero qué importa, pueden sacar ese faltante de los gobiernos de los estados, de fuentes ilegales o de agentes privados a quienes pueden pagar con otros favores. Los incentivos para hacer trampa persisten con multas monetarias porque es como si el PRI o cualquiera que haga trampa estuviera endeudándose muy barato, pagando la multa, pero ganando posiciones desde las cuales podrá reponer lo invertido. Invalidar elecciones no sólo eliminaría al tramposo del juego, pero sobre todo, le quitaría la posibilidad de influir como gobierno en la siguiente repetición de dicho juego. En el caso contrario, podría suceder que dos de los tres partidos acordaran bloquear al otro consistentemente, pudiendo pactar el asumir cada uno el costo de las multas y la pérdida del registro mientras es gobierno para permitirle ser gobierno al segundo en un periodo subsecuente.

Algunos otros argumentos han señalado que el beneficio de la duda debe ser para el votante, porque los jugadores aceptaron las reglas desde el inicio. Pero el cuestionamiento no es a las reglas, sino a la violación de las reglas, y si se violan las reglas, debería haber un castigo ejemplar para quien lo haga. Evidentemente no podemos posicionarnos completamente al contrario, es decir, pedir que no quede la menor duda sobre la legalidad de los procesos.

¿Qué hay en la impugnación, que no hay y qué pudo haber?

Hasta hoy, el documento jurídicamente válido desde el cual podrían venir los elementos necesarios para interpretarse de tal forma que procediera la invalidez es la impugnación presentada por el Movimiento Progresista. Después de revisar las impugnaciones de la gubernatura de Tabasco, de un municipio de Hidalgo y la de Morelia, encuentro similitudes con la impugnación actual en dos sentidos.

Primero, en que los tiempos legales no dan para hacer un mucho mejor trabajo o para presentar más orden. Las impugnaciones son un 'copia y pega' de documentos oficiales, oficios, propaganda, recortes de periódico, columnas publicadas, etc. Es decir, carecen de una argumentación clara de por qué y cómo cada uno de los elementos aportados constituyen una prueba. ¿Pudo ser mejor? Probablemente sí, pero sólo para crear mejores argumentos y darle un sentido menos anecdótico. Pero, ¿de verdad podía haber mejores pruebas?

Por ello, también vale la pena pensar qué otra cosa hubiera servido, pensando que hubiera habido la posibilidad de realizarla, como para que hubiera elementos que ayudaran a probar la determinancia, como se interpretó en resoluciones anteriores. Se debe señalar que incluso disponiendo de recursos mayores a los que se desplegaron, con presencia en todas las casillas, con observadores armados con cámaras y micrófonos, reunir evidencia que cumpla con lo que algún sector de la prensa considera que son las características de una prueba contundente, es imposible. Para cualquiera de los candidatos.

Segundo, en que los argumentos sobre la causalidad y la magnitud de las irregularidades no están en los juicios de la impugnación, sino que estos vienen de la interpretación que se le den a las pruebas. Por ello podemos pensar que existen formar alternativas de interpretar la evidencia presentada. Yo considero que el frente por el que hay mayores dudas para la calificación tiene que ver con si la elección fue libre, de acuerdo a la constitución.

La libertad es un concepto tan difícil de tratar en los hechos. Suena muy bonito pero, ¿qué es ser libre? Desde este punto de vista, que se pretenda interpretar la compra de libertades y la coacción como un proceso simplificado de 'me das algo y te doy algo a cambio' es inapropiado. El concepto de 'libre' nos remite a un proceso mental mucho más complejo que la acción recibir-dar. Por eso debería ser posible argumentar por qué la elección no fue libre sin exigir el acta notariada de alguien que admite haber cambiado su voto a cambio de una mercancía.

¿Necesitamos evidencia forense para saber que las elecciones no fueron, al menos parcialmente, libres?

Nadie nunca podría cuantificar con una certeza razonable que las elecciones no fueron libres, no con la idea de la determinancia aplicada en resoluciones anteriores. Pero podemos concedernos el analizar el asunto desde otras perspectivas. Quizás pensando más para un discurso de lo que deberá ser en las reformas que se propongan y no tanto pensando en que los magistrados escucharán las opiniones públicas.

La discusión sobre la libertad de la elección se enmarca en una discusión más amplia sobre si las personas actúan de manera libre y consciente y con un objetivo en mente cuando hacen una elección. Esta discusión se parece a la que han formulado las ciencias sociales por años, por ejemplo, la crítica que va y viene sobre los fundamentos neoclásicos de la micro y la macro. Me parece que una de las críticas la impugnación está completamente errada al inscribir al votante en un modelito mental muy simple: el votante evalúa su situación de manera objetiva, tiene unos objetivos claros que desea satisfacer, evalúa las ofertas políticas, toma las promociones de forma marginal para evaluar su decisión y emite el sufragio libre, detrás de una cortinilla todopoderosa.

Si los individuos evalúan objetivamente su situación actual puede ser relativamente cierto, al menos para sus condiciones individuales. Pero pensar que tienen una idea clara de qué ofrece cada partido y candidato es menos obvia. Esto puede no ser sólo una crítica a la elección, sino más general, a la asimetría informativa. Debería ser ese el papel de los medios, el informar. ¿Sirvieron los medios para informar? Podemos argumentar que no.

La exposición a imágenes, datos y discursos tiene un efecto importante sobre las personas. Hay evidencia de que el comportamiento de los individuos se altera con la recepción de mensajes. La emisión de mensajes negativos hacia otros candidatos, la desproporcionalidad de los comentarios negativos y la difusión de encuestas tienen un efecto en las decisiones. Si no, ¿por qué se hicieron? ¿No bastaría mostrar con pruebas contundentes la desproporcionalidad de la propaganda disfrazada para, dada la penetración de los medios masivos, se considerara que no hubo libertad en la elección? Sí, a mí me quedan aún muchas preguntas y no sé si sea suficiente.

Por otro lado, valdría la pena hacer un señalamiento sobre lo que pasa en las casillas el día de la elección, pero también sobre lo que sucede en las campañas en las colonias, en las reuniones de funcionarios con sus subalternos, en las dependencias de todos los niveles, en las iglesias del Bajío, en las asambleas sindicales... A un sector de nuestra comentocracia le hace falta darse un baño de realidad, salir del DF (o de la Roma) para ver cómo funciona la compra de voluntades, que ni es una venta de la libertad, sino un despojo. Puede ser cierto que lo hacen todos, pero eso no le quita valor a la acusación contra el PRI, la refuerza.

***

El PRI, con una estructura territorial inigualable y con media decena de gobernadores operando a su voluntad tiene una capacidad mucho mayor al resto de las fuerzas políticas para 'modificar la libertad'. En esta elección un candidato a diputado amenazó a un grupo de campesinos con vigilarlos con un satélite. Cuánto más no habrá sucedido.

Encuestas que contagian opinión, que crean realidades alternativas y que inhiben comportamiento. Las manos de los partidos en las arcas de los gobiernos. La exposición mediática. ¿Debemos ver esto como una suma de cosas con la qué comparar 3 millones? ¿Son chivitos y decenas de tarjetas nada más? ¿Son rumores de Soriana y Monex que no vale la pena explorar más allá? ¿Nos basta con esto para pedir invalidez?

Hay seguramente más preguntas que certezas pues la cuestión del beneficio de la duda es fundamental. ¿Ganamos o perdemos invalidando elecciones? Ganamos, creo, pero dejamos la puerta abierta a nuevos comportamientos y prácticas indeseables. Probablemente no estará nunca la ley acorde con las circunstancias, pero las interpretaciones a la ley deberían de ser la vanguardia hacia las reformas que siguen y no salvaguardas de los miedos de los partidos al momento de aprobarlas.

Y cada quien ya hizo su trabajo.

sábado, 11 de agosto de 2012

Legado de los padres e ingreso de los hijos

Retomando el tema de la movilidad social, aquí algunas ideas de mi post titulado 'Legado de los padres e ingreso de los hijos':

Finalmente, entender la magnitud de de movilidad social nos ayuda a pensar en el tipo de políticas públicas que estamos dispuestos a proponer. Como se mencionó anteriormente, la investigación destaca el papel de la educación en la movilidad social, como una de las inversiones más importantes que hacen los padres en sus hijos. Sin embargo, ¿qué otras características de los padres que afectan la movilidad social, además del ingreso, estamos dispuestos a atacar con políticas públicas? ¿Qué grado de movilidad social estamos dispuestos a promover y con qué instrumentos de política pública?
En un caso extremo, ¿nos gustaría eliminar todos los elementos por los que no podemos responsabilizar a los niños de sus logros en la vida? Entonces, el papel de otros elementos que también se transmiten entre generaciones cobra relevancia.

Pueden ver el post completo en el blog Ciudadanía que Debate y Construye de El Financiero.

jueves, 2 de agosto de 2012

El error de Ferriz

En mi tintero de comentarios sobre los que nadie debería opinar (por irrelevante) está el tema de Pedro Ferriz y su salida como conductor del noticiero nocturno de Cadena Tres y como culumnista de Excélsior. Según ha trascendido en las redes sociales, y como lo he constatado con muchos de mis amigos, resulta que Pedro Ferriz puede considerarse como la primera víctima del peñanietato por haber osado emitir los ya conocidos juicios sobre Peña Nieto, contenidos en el siguiente vídeo:




Incluso Lorenzo Meyer dedicó parte de su columna del 26 de julio en Reforma a opinar sobre la supuesta censura y violación al derecho de libertad de expresión de Ferriz. Y no lo entiendo. El problema subyacente parece mucho más simple que la compleja interpretación que muchos le han dado al asunto.

Para comprender qué paso basta tener en cuenta que Ferriz no es un empleado de Grupo Imagen, sino un copropietario. Tiene jefes, sí, pero es un accionista. Por ejemplo, acá una nota en La Jornada y por acá otra en El Universal del tiempo en que Carmen Aristegui y Javier Solórzano dejaron Imagen por un pleito relacionado con su línea editorial y de su colaboración en el programa Círculo Rojo de Televisa, dejando en claro que la línea editorial que buscaba Ferriz no es necesariamente una comprometida con la información, sino sumamente parcial.

Ferriz no salió del aire como castigo, sino como estrategia. Ferriz no dejó una columna que nadie leía como represalia por su comportamiento hacia el candidato del PRI con quien ahora todos pretenderán quedar bien. Ferriz dejó de escribir y de hablar (en TV, porque el programa de radio del mismo grupo, el de 90.5 FM sigue y seguirá transmitiéndose) como una estrategia. ¿Qué hay en juego en el próximo sexenio en materia de comunicaciones? Muchas concesiones por las que vale la pena estar en buenos términos con el PRI.

Dejemos de martirizar a Pedro Ferriz. Ferriz no fue censurado. Ferriz cometió un error, pero ese error no fue hablar. El error de Pedro Ferriz es haber jugado descaradamente con el gran perdedor, con el PAN y con Vázquez Mota.

viernes, 27 de julio de 2012

No nada más pasa en las telenovelas

En una afortunada casualidad, hoy me reuní con equipo que planea levantar encuestas para la evaluación de un programa público. Comentando informalmente sobre las cosas que las encuestas regularmente no levantan, surgió el tema de la exposición a los medios. Esto sale a colación hoy que el movimiento #yosoy132 se encuentra realizando un cerco mediatico a Televisa.

He leído varios argumentos, de autoridades y opinadores profesionales, que consideran infundados los reclamos de un sector de la sociedad respecto a la influencia de los medios en las preferencias electorales que pudieran explicar, de confirmarse, los resultados de la elección 1° de julio. En síntesis, el argumento considera que las personas ponderan en la justa medida las señales externas y las incorporan a sus preferencias de forma parcial. Es decir, que el papel de los medios, en todo caso, no es más importante que las evaluaciones que hacen los individuos de sus condiciones materiales y que, por ejemplo, las encuestas no influyen en las preferencias. Pensar contrario es casi una ofensa al intelecto de las personas, dicen ellos.

Sólo a manera de ejemplo, pongo aquí dos referencias que salieron en mi plática de esta mañana respecto al pepel de la televisión en las decisiones de las personas en Brasil, un país en el que el mercado de las telenovelas tiene un peso muy importante.

En uno de estos artículos se muestra que la tasa de divorcios se incrementa en las localidades que están expuestas a telenovelas en las que la pareja principal del programa también se divorcia. En otro artículo, también para el caso de Brasil, se encuentra que la tasa de fertilidad disminuye en las poblaciones en las que se introduce programación con telenovelas (en las cuales se ha estudiado que las mujeres de los papeles principales tienen, a lo mucho, un hijo), siendo el efecto mayor para las mujeres de menor ingreso. (Incluso hay otro resultado sorprendente: el número de niños que tienen nombres iguales a los de los personajes de las telenovelas se incrementa en aquellas zonas en las que estos programas se introducen.)

Si una mayor tasa de divorcios es un resultado deseable o no, puede discutirse. Sin embargo, el trabajo muestra que la exposición a un estilo de vida más liberal tiene efectos medibles en el comportamiento. Que las decisiones de fertilidad responden a aspectos socioeconómicos probablemente sea cierto, pero la evidencia presentada también sugiere efectos en las actitudes respecto a los hijos y cambios en las decisiones del hogar.

Siendo cuidadosos respecto a la validez externa de estos estudios, parece haber buenos argumentos para pensar que las decisiones de las personas están ciertamente influencidas por el medio que los rodea. Además, el tiempo de exposición parece también ser muy importante. No es lo mismo ver comerciales con camapañas de información que ver una telenovela cinco veces por semana durante ocho meses (ver una telenovela requiere sus hábitos, ¡pregúntenme a mí!). Si bien también hay que ser cuidadosos al extrapolar estos resultados al ámbito político, esta evidencia invita a explorar más allá de ese modelo de información perfecta en el que aún algunos creen que nos insertamos.

lunes, 23 de julio de 2012

Quinto comunicado de Democracia Deliberada


El quinto comunicado de Democracia Deliberada, con nuestra posición sobre la elección del 1° de julio:

"Seremos aliados políticos de aquellos que busquen una democracia más justa y equitativa, y que se pronuncien por mejores instrumentos para garantizar que los ciudadanos elijan a sus representantes de manera libre. Daremos una pelea junto a aquellos que se conduzcan por los canales institucionales para llevar sus justas demandas hasta las últimas consecuencias legales, de manera pacífica. Repudiamos las prácticas añejas que lucran con la necesidad para ganar votos y a quienes usan el dinero público con fines partidistas. Quienes pretendan limitar el derecho a protestar, quienes se queden callados ante la ilegalidad, y quienes validen el viejo estilo de hacer política, para ganar cueste lo que cueste, serán nuestros adversarios políticos." 

Pueden ver el comunicado completo en el blog de Democracia Deliberada.

El lastre de la derecha

Hoy, en la prensa nacional, hay dos interesantes columnas sobre el tema de Felipe Calderón y su liderazgo en el PAN. ¿Es Calderón el indicado para dirigir al PAN cuando gran parte de su fracaso se debe a lo desastroso de su administración? ¿Es Calderón un activo para el PAN o, parafraseando a El País, Calderón es un lastre para la derecha? ¿Debe seguir el PAN en la línea impuesta por el neopanismo errático o apostarle al panismo tradicional que lo hizo un partido altamente democrático?

De Jesús Silva-Herzog, 'Un lastre para la derecha':

De Carlos Bravo, 'PAN: el poder y el partido'.

jueves, 5 de julio de 2012

Los tres pataleos de López Obrador

Octubre de 1991: López Obrador, presidente del PRD de Tabasco, denuncia fraude en las elecciones municipales de Tabasco. Emprende una caminata hacia el Distrito Federal. Durante el camino, los funcionarios de Carlos Salinas ofrecen posiciones políticas para que el movimiento desista. El movimiento llega al Zócalo y el Gobierno Federal reconoce el fraude. El PRD gana Cárdenas e incluso algunos municipios de Veracruz.

Fuente: El Universal.
Noviembre de 1994: López Obrador denuncia el exceso en gastos de campaña y financiamiento ilícito en la contienda para gobernador de Tabasco por parte de Roberto Madrazo. Se presentan 45 cajas con facturas que demuestran gastos por 270 millones de pesos. Se acuerda que si el 20 por ciento de las casillas tenían irregularidades, la elección se anularía. Se demostró que las casillas con irregularidades eran el 78 por ciento. Zedillo presionó al ya gobernador Madrazo para renunciar, pero no lo hizo. Fue el inició del fin para el ‘candidato de la extorsión’. 

Julio de 2006: López Obrador denuncia la intromisión de agentes privados y del Gobierno Federal en la elección presidencial. El resultado no se revirtió pese al fallo del tribunal electoral, que reconoció que Fox y los empresarios pusieron en riesgo la elección. El pataleo de López Obrador sirvió para que hoy tuviéramos un mejor programa de resultados preliminares, para que el IFE se ocupara de digitalizar las actas, para que hoy el ‘voto por voto’ sea un instrumento válido y aplicable, y para restringir la posibilidad de que los partidos paguen a medios privados para publicitarse (por lo que dichos medios satanizan hoy la reforma de 2007). 

No se pide, ni se espera, que la mayoría se sume a las demandas por unas elecciones justas, sólo se les pide que no estorben.

lunes, 2 de julio de 2012

Andrés por segunda vez

Los resultados de la elección de ayer no favorecen el proyecto de la izquierda. Sin embargo, esto no es del todo un fracaso, no para mí, que no veo en Andrés Manuel a un caudillo obsesionado con el poder, sino a un verdadero líder social. Debemos ser justos, Andrés Manuel hizo en la campaña que se duplicaran sus intenciones de voto. Peleó contra una imagen negativa, parte explicable por sus errores, parte también debida a los embates de los medios, que promovieron la figura de un mesías que nunca existió, medios que lucraron con el miedo y la desinformación.

Es injusto criticar hoy a Andrés Manuel y achacarle la derrota en las urnas de la izquierda. Es injusto con el hombre que logró hacer de la izquierda mexicana una fuerza electoralmente competitiva, una izquierda que antes de Andrés Manuel era una izquierda testimonial. Es injusto con el líder que colocó en la agenda nacional, por segunda vez, una serie de planteamientos de justicia que hoy muchos hemos tomado como nuestra lucha. Es injusto seguir diciendo 'era Ebrard' como si Marcelo fuera el ejemplo de la izquierda que queremos.

Andrés Manuel puede estar ya cansado e irse a La Chingada. Estoy seguro que eso no hace miserable a un hombre que no ambiciona el poder. Hay muchos más que son más miserables estando arriba. Pero nos quedamos muchos millones que estamos dispuestos a dar la lucha. Nos quedamos millones en la oposición que no cometerá los mismos errores del pasado. Habemos muchos que no permitiremos la regresión tan anticipada. Hoy, el proyecto de izquierda convence a uno de cada tres mexicanos, pero habemos quienes buscaremos que el resto se convenza de que si hay justicia nos va mejor a todos, que pedir redistribución no es resentimiento, que mandar al diablo lo inservible no es insurrección, que por el bien de todos, primero los pobres.


Muchas veces lo he dicho en este espacio, la democracia tiene muchas virtudes, pero no asegura que se tenga la razón. El PRI puede ganar legalmente elecciones, pero desde muchos frentes seguiremos dando la lucha por quienes cuestionamos la legitimidad de ganar à la priísta.

Es un honor estar con Obrador.

lunes, 25 de junio de 2012

La izquierda que queremos y la que tenemos: mi voto por AMLO.

A unos cuantos días de la elección presidencial, confirmo que voy a votar por López Obrador (y por los candidatos para diputado y senador). La certeza de mi voto por el candidato del Movimiento Progresista tuvo sus altibajos durante el transcurso de la campaña. Pasó de todo: desde la esperanza por ver a López Obrador de nuevo en una campaña golpeando intereses creados, pasando por la desilusión por algunas de sus propuestas, hasta la posibilidad de tener que ejercer un voto útil cuando aún estaba en tercer lugar de las encuestas. 

Todos los votantes, de una manera más sofisticada unos que otros, parten de una concepción de lo que esperan de la vida pública, su ideología pues. Todos los votantes saben qué es lo que idealmente quisieran que sucediera con las políticas que afectan lo que les interesa. Algunos meten muchas variables a su elección mientras que a otros les basta la solución a problemas tan individuales como legítimos (por ejemplo, que haya empleo para él o ella en su localidad). En mi caso, si bien no considero que mi elección sea altamente sofisticada, sí incluyo tres aspectos esenciales en mi razonamiento: la redistribución del ingreso, el respeto de los derechos y libertades de los individuos y la apertura de la democracia. 

En 2006, López Obrador puso nuevamente en la agenda electoral la discusión sobre la distribución del ingreso. Su posición en 2012 es quizás más moderada como parte de un cálculo político, pero el discurso de hoy - contra la corrupción y contra quienes no pagan impuestos - tiene de fondo una crítica a los privilegios. Una sociedad justa no sólo se refleja en la distribución actual de la riqueza sino en qué posibilidades tienen los individuos para obtenerla. Esta crítica no está presente en el panismo. Votar por el PAN es votar por la legitimación de la historia de que el pobre es pobre porque es flojo. Las políticas panistas no han abordado el tema de forma distinta y han privilegiado las políticas remediales en vez de atacar los orígenes. El proyecto del PAN está muy lejos de lo que yo espero en este tema. Por otro lado, la propuesta del PRI es el discurso de lo que no ha funcionado: que tenemos que crecer y luego distribuir. En este tema, tengo una coincidencia con Peña Nieto, su propuesta de seguridad social universal, pero no la considero factible. Cuando se critica la viabilidad de las propuestas de los candidatos, yo cuestiono cómo haría Peña Nieto para financiar un régimen así. La respuesta que da en su libro se basa en la eliminación de los gastos fiscales. Para que salgan las cuentas, esto es IVA en alimentos y medicinas. No veo a Peña Nieto negociando la aprobación de un impuesto generalizado para financiar la seguridad social universal, además de todas sus implicaciones en el bienestar de las familias en el corto plazo. Me inclino por una visión distinta, una que ponga en el centro a la redistribución –a través de una política fiscal más justa y una política social más agresiva - que si bien bastaría desde un punto de vista moral, tiene implicaciones funcionales muy importantes. Una sociedad más igualitaria y con mejores perspectivas para los menos favorecidos es benéfica para todos y está mucha más cerca de lo que espero de un proyecto político de izquierda.


Tomada de Internet.

El otro tema, el de los derechos y libertades, es fundamental en mi concepción de sociedad democrática. Es igual un tema muy amplio y polémico, pero yo esperaría una izquierda que respaldara los derechos de las personas a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas: una izquierda que se pronunciara por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y a interrumpir un embarazo en las primeras semanas de gestación si este es su deseo; que respaldara los derechos de las personas para formar familias con quienes ellos elijan, independientemente de su sexo; que se pronunciara por el respeto a los individuos a decidir cuándo una enfermedad incurable es tan insoportable y dolorosa que prefiere, conscientemente, ser asistido médicamente para morir. Si bien estas consideraciones no están en manos de lo que diga el presidente, los tres candidatos han sido tibios para pronunciarse al respecto. Lo entiendo como cálculo electoral en el contexto de una sociedad conservadora como la mexicana, aunque no lo comparto. Pero también reconozco que hay luz y sombra en los partidos. El PRI ha votado iniciativas en los congresos estatales para criminalizar a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo. El PAN está ligado a las organizaciones más conservadoras en estos temas y votado en contra de leyes relativas a los derechos sexuales en la ciudad de México. En cambio, con sus matices, la izquierda ofrece una alternativa a quienes creen que estos temas son indispensables si se piensa en una sociedad con derechos iguales para todos. Cierto, lo conseguido en el DF se explica en buena parte por la lucha de la sociedad civil organizada. Lo que reconozco es que la izquierda no ha censurado sistemáticamente estas acciones. Ya en 2018, en cambio, estos temas no podrán quedarse más al margen, dado el ritmo con el que esta agenda avanza en el contexto internacional. 

Mi voto por López Obrador es también un sí a la posibilidad de una democracia más abierta. Quisiera una izquierda abierta a modificar los incentivos que hacen que nuestra democracia no funcione: relección, revocación de mandato y candidaturas ciudadanas. La izquierda ya ha respaldado la iniciativa de reforma política llevada al Congreso, mientras el PRI la ha bloqueado sistemáticamente. Quisiera un candidato de izquierda que respaldara mecanismos para garantizar libertad de expresión y asociación: para que la información fluya más ágilmente y de manera menos centralizada, un respaldo a la competencia en medios y la certidumbre de que el disentir no se convierta en delito. En este tema, López Obrador se ha pronunciado por una apertura a la competencia en el mercado de las telecomunicaciones, mientras que el PRI llevará como diputados y senadores a ex empleados de televisoras y compañías de medios, creando un claro conflicto de intereses. Además, el PRI no ha mostrado ser más democrático y tolerante en los estados que gobierna: encarcela tuiteros y fomenta grupos de choque contra quienes se oponen a sus prácticas, al tiempo que acusa de violentos a quienes protestan en su contra. El PRI añora el poder total y por eso favorece la cláusula de gobernabilidad y apela a una sobrerrepresentación de las minorías para reducir el número de diputados. López Obrador, en cambio, ha forjado su carrera política a los tumbos: sus errores son primera plana desde hace 12 años; ha vivido bajo el escrutinio de sus detractores con o sin cargo; ha resistido los enfrentamientos con el poder, desde aquél conflicto en los pozos de Tabasco, hasta el desafuero, pasando por el descrédito de su presidencia 'legítima'. López Obrador y la izquierda han sido siempre minoría y han sido siempre criticados, saben cómo vivir con ello. 

En resumen, mi voto por López Obrador se explica porque él encabeza un proyecto con el que tengo coincidencias, aunque no se acopla completamente a lo que espero como oferta de políticas públicas. Tengo diferencias importantes, pero como en democracia se avanza paso a paso, considero que es un cambio en el sentido correcto. Votaré por la izquierda también como un voto de castigo al PAN porque aún no conozco una familia que se enorgullezca - como lo hace el Gobierno Federal - de haber aportado un muerto a la estrategia fallida contra el crimen. No quisiera que mi familia fuera una más. Es un voto contra el PRI porque no creo en el nuevo PRI. Creo que el regreso del PRI es el regreso del PRI de siempre, autoritario y corrupto, porque el sistema de incentivos no se ha modificado. Es el mismo sistema al que el PAN no quiso darle fin porque 'quién mata a la gallina de los huevos de oro'. Un sistema propicio para la corrupción, el tráfico de influencias y el uso del presupuesto para comprar votos. 

Voy a pasar los próximos cinco años fuera del país, continuando mi formación académica. Pensando en qué tipo de país me gustaría que se quedara mi familia y mis amigos, prefiero uno en el que se rompan los equilibrios perversos que hoy persisten en la política y la economía, con la oportunidad que le da el cambio a quien asume el poder de modificar los incentivos o conservarlos. Dados sus antecedentes y la trayectoria de su equipo propuesto para gobernar, López Obrador representa a la izquierda que tenemos y una vía para acercarnos a la izquierda que queremos.

jueves, 7 de junio de 2012

Chapingo y el #yosoy132

En mi línea temporal de Facebook sobre todo pero también de Twitter tengo a muchos colegas, compañeros ex compañeros y profesores, de Chapingo. Al respecto del movimiento #yosoy132, como en muchos otros foros, existe un debate (en realidad de unas cuantas personas) entre la validez o no del movimiento. El debate no me preocupa, es más, es bienvenido. En cambio, me interesa la poca atención mostrada por la mayoría de la comunidad universitaria respecto a las demandas del movimiento.

Pareciera que nos es ajeno lo que sucede en la vida pública del país, en tanto no se afecte nuestra comodidad del corto plazo. La presencia de liderazgos académicos y políticos dentro de la comunidad universitaria es determinante para asumir entonces una actitud crítica ante las circunstancias, propiciando la deliberación de ideas y la toma de posiciones políticas. Mi percepción es que nuestra comunidad universitaria se encuentra atada a lazos ideológicos que le impiden pronunciarse a favor de temas concretos. Creo que hemos quedado atrapados en medio de las dos corrientes políticas principales que conviven en la universidad.


(Tomada de chilango.com.)

Por un lado, cierto sector se aferra a la visión más retrógrada del 'lopezobradorismo', en la que la exigencia de justicia social se confunde con un encono paralizante. Esta visión se aferra al rencor histórico, posiblemente explicado por el contexto social de gran parte de los estudiantes de Chapingo. Esto impide, por tanto, que los universitarios comulguen con ideas y propuestas de universitarios de otras instituciones porque representan, dicen algunos, los intereses de otra clase. Al final, creo que esta idea está equivocada. Si bien el movimiento #yosoy132 surge como una reacción de estudiantes de la Universidad Iberoamericana, no es posible encasillar al movimiento en la categoría de faccioso. En todo caso, ese Marx que tanto nos gusta leer alguna vez mostró que la posición específica de cada uno es poco relevante. Él, que no era un proletario, argumentó que asumía la causa proletaria pues veía las cosas con los lentes de hacia dónde iba al movimiento y no de dónde estaba. Es decir, para analizar y respaldar las luchas de un movimiento, lo más importante es visualizar hacia dónde se pretende llegar. Además, los temas de la agenda de #yosoy132 no son ajenos a nadie. Chapingo tiene no sólo la oportunidad sino la responsabilidad de ser un actor importante en las decisiones que atañen a los estudiantes en México.

Por otro lado, una parte de la comunidad se ha unido a los cuestionamientos reaccionarios con respecto a #yosoy132 y que buscan desacreditar su validez por la coyuntura política en la que se gesta y por su supuesta partidización. Al igual que un importante sector de la 'comentocracia', existe dentro de la universidad un grupo que concibe la organización estudiantil sólo a la vieja usanza. Es como si esperaran que los miembros de #yosoy132 se hubieran erigido en una estructura formal y vertical, con dirigentes y representantes, con burocracia y discursos interminables. Quieren imponerle al movimiento una agenda apartidista, como si todos ellos, los críticos, no lo fueran. Desdeñan la capacidad de los jóvenes para movilizarse y organizarse, descalificando su voluntad, cuando estos críticos son partícipes de las más viejas prácticas de acarreo y compra de voluntades. Algunos descalifican al movimiento por su supuesta filiación partidista y por su protesta, explícita o implícita, a un proyecto político, como si ser político o partidista fuese un pecado. Muchos que cuestionaron la apatía juvenil para con la vida pública, se rasgan las vestiduras porque un movimiento se asuma en favor o en contra de un candidato o una política pública.

En ambos casos, la inacción es un error, porque se deja de lado lo fundamental de la protesta estudiantil. Para unos, valdría preguntarse si de verdad es un asunto de clase exigir más y mejor información. Se pierde por tanto la gran importancia de cuestionar el poder que ejercen los medios en las decisiones públicas, materializado esto hoy en un proyecto político. Se deja de cuestionar la esencia detrás de la protesta contra medios de comunicación que representan el origen de una clara asimetría informativa, a la cual se puede responsabilizar de que las decisiones públicas se tomen en la cúpula de partidos y organizaciones.

Quienes, por otro lado, desacreditan el movimiento por defender a un candidato y proyecto político, asumen la posición contraria y parecen implicar que no hay de qué preocuparse, los mercados funcionan bien y las telecomunicaciones son un asunto de los menos. Para ellos no importa que un mercado clave, el mercado de la información, esté dominado por dos grupos de empresas, y que quienes deciden al respecto de las reglas en dicho mercado respondan al mismo tiempo a sus patrones y a un partido político, en un claro conflicto de interés.

La generación del #yosoy132 puede anotarse un triunfo en la medida en que sean ellos y no quienes los desacreditan los que coloquen su agenda. Los triunfos del movimiento se medirán en función de su influencia en los temas en que se pronuncia y ejerce acciones concretas. Su triunfo no depende de la bendición de la 'comentocracia', ni de los espacios en noticieros estelares, ni mucho menos de la aprobación de sus detractores, quienes esperarían a #yosoy132 llenando estadios, uniformados, gritando lugares comunes, para entonces no ser llamados desorganizados ni manipulados. No somos ajenos a lo que pasa en el país y la voz de Chapingo, por su autoridad histórica y moral, no debe permanecer callada ante lo que ocurre en la vida pública. En medio del momento político que vivimos, asumir una posición respecto a cada tema es parte de la responsabilidad ciudadana, no sólo en el discurso, sino en la acción. Hoy es mejor pronunciarse y actuar que no hacer nada. Es mejor asumir el costo de nuestras decisiones que aceptar pasivamente lo que otros deciden. Los estudiantes están levantando la voz, ¿por qué tenemos que seguir callados?

domingo, 27 de mayo de 2012

Democracia deliberada

Desde Democracia deliberada pretendemos influir en la vida pública del país, participando activamente en la izquierda partidista. Desde acá estaremos dando batalla, contra corrientes y partidos, siempre con ideas por delante. Creemos en la deliberación como un principio básico de la democracia. Por eso, antes que la ideología, en DD privilegiamos las ideas y la discusión como el mejor camino para presentar nuestras propuestas para la vida pública en la que nosotros creemos.


Creemos que la agenda democrática de la izquierda debe empujarse de forma deliberada. Con eso queremos decir dos cosas. Primero, que nuestra acción pública debe seguir la tradición abierta de la democracia deliberativa y parlamentaria, la que construye y sostiene de manera pública posiciones políticas claras y concretas, pero -en segundo lugar- que también reconozca que una sociedad más abierta, más igualitaria y más sustentable no se construye ni se mejora a menos que se haga tomando decisiones firmes con propósitos específicos — propósitos deliberados. Un izquierda que tome decisiones cuyas consecuencias estén tan claras como sea posible, que las conozcan los ciudadanos y que se lleven a buen fin mediante la acción, supervisión y arbitraje de un Estado fuerte y democrático.

martes, 8 de mayo de 2012

Un error pensar que Quadri ganó el debate *


Se equivocan en sus argumentos quienes creen que Gabriel Quadri ganó el debate presidencial de ayer. El hecho de que el candidato de Nueva Alianza (PANAL), presumiblemente, presentó las mejores propuestas, superiores a la de los otros tres candidatos, no tiene sustento teórico ni empírico.
La tarea de Quadri en esta elección es una sola: conservar el registro para el PANAL como partido nacional, para lo cual requiere dos por ciento de los votos en la elección presidencial, de diputados o senadores. Para un partido pequeño como el PANAL, alcanzar dos por ciento de la votación requiere vender muy bien la propuesta, insertándola en un nicho del electorado muy bien seleccionado. Así lo hizo en 2006, con Roberto Campa y su campaña ‘uno de tres’. La estrategia actual es dirigirse a aquellos votantes que se consideran independientes y desilusionados de los políticos. Así se presentó Quadri ayer.
Sin embargo, las propuestas de Quadri adolecen de eso que tanto nos critican a los economistas. Las propuestas no distinguen lo que es, lo que debería de ser y lo que es técnicamente factible. Los planteamientos de Quadri son parcialmente correctos, siempre que partan de una premisa verdadera. Pero sus premisas, que no son el centro del debate, es lo que cuestiono. En cambio, son sus planteamientos de política los que resultan atractivos para el electorado que quiere escuchar propuestas novedosas, pues es claro que las fórmulas de siempre no han dado resultado. Sin embargo, es un error es pensar que porque las propuestas de Quadri son novedosas, entonces son correctas.
Dos propuestas son suficientes para mostrar cómo Quadri usa lo que nos gustaría a todos que pasara en un mundo ideal para conseguir el registro del partido que representa: su posición sobre los subsidios y su postura respecto a las actividades propias del estado en manos de particulares.
Quadri cree en el mercado, pero olvida que el mercado está lejos de ser perfecto. Él lo reconoce: hay monopolios, mercados incompletos e ineficiencias debidas a la corrupción. Entonces, ¿cómo puede sostenerse una economía con fallas sin la importante tarea del Estado? Pensar que los subsidios son, en todos los casos, perversos es no reconocer la importancia redistributiva de los mismos en una economía con grandes fallas como la mexicana. Tiene razón en que muchos de ellos son altamente regresivos, pero se equivoca en ignorar las consecuencias, por ejemplo, de la liberación de los precios de la gasolina. ¿Quisiéramos una economía eficiente? Evidentemente sí. ¿Es posible caminar a una economía eficiente, sin subsidios, con las condiciones del mercado de hoy? No. Hoy, los subsidios son pertinentes no por su popularidad o ‘rendimiento electoral’, sino porque distribuyen recursos a aquéllos que no pueden acceder a ciertos bienes por medio del mercado. Uno de los ejemplos más claros de esto es la educación.
Quadri es un liberal, y ese no es ningún problema. Sin embargo, cree que casi todo lo que hace el estado es necesariamente ineficiente. Considera que sólo el sector privado puede producir de manera óptima ciertos bienes tradicionalmente en manos del Estado. Casos concretos: la energía y la seguridad. En primera instancia, Quadri vende la idea, muy atractiva para muchos, de que PEMEX sería más eficiente si se privatizara. Este argumento supone que, con el simple traspaso de la propiedad estatal a manos particulares se resuelven los problemas de PEMEX. El argumento olvida que PEMEX no es estrictamente ineficiente, sino que debido al marco legal con el que hoy opera no cuenta con los recursos suficientes para mejorar sus condiciones para la producción. El argumento olvida también la carga fiscal de la empresa bajo el régimen actual.
La historia sobre las cárceles se sostiene aún menos. ¿Renunciar a una actividad propia del Estado porque los funcionarios actuales no hacen bien su trabajo o están corrompidos? La respuesta es no. De hecho, la experiencia de las cárceles privadas en países como Estados Unidos, Inglaterra o Canadá no respalda la propuesta de Quadri, de hecho, la refuta. Un estudio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales muestra evidencia de que, por ejemplo, los costos de la administración de las prisiones públicas es prácticamente el mismo que el de las privatizadas y, además, que la tasa de reincidencia de aquellos presos que cumplieron condenas en prisiones públicas es igual a la de aquellos que las cumplieron en prisiones privadas. El Estado no debe renunciar a una tarea fundamental en materia de seguridad, sino fortalecer su papel, vigilando la verdadera reinserción de los presos a la sociedad y analizando la pertinencia del encarcelamiento para ciertos delitos.
Quadri aprovecha su inteligencia y formación académica para proponer políticas novedosas pero no necesariamente adecuadas para el contexto mexicano. Esto resulta en un claro contraste entre las propuestas de los otros tres candidatos, que asumen que es imposible transitar a una economía como la que propone Quadri, bajo los arreglos políticos, institucionales y económicos actuales. Que se perciba que Quadri ganó el debate es una ilusión que opaca el debate sobre lo que es realmente posible. Es una ilusión para quienes legítimamente exigen propuestas diferentes pues las políticas que propone Quadri no resuelven los grandes problemas del país.
Como se dijo en uno de esos programas del post debate, Quadri sacó ventaja de su poca importancia. Si lo vemos de esta manera, Quadri pudo haber firmado ayer la sobrevivencia del PANAL por seis años más. Y el ganador del debate no se llama entonces Gabriel, sino Elba Esther.
PD:
Finalmente, la discusión de quién gana o pierde el debate me parece estéril. Lo realmente relevante es el rumbo que tomarán las campañas a partir de éste. Por otro lado, existe cierta desilusión entre algunas personas que esperaban escuchar más propuestas y menos ataques. No comparto su posición.
¿Por qué no hubo respuestas a las preguntas temáticas en el debate? En gran parte, por culpa de los partidos y del IFE. Ante la imposibilidad de cuestionar de forma ‘negativa’ a los otros candidatos, pues la ley electoral que norma la campaña no lo permite, los candidatos aprovecharon uno de los espacios en los que tendrían mayor audiencia para mostrar un intercambio que no pueden hacer en otro momento sin riesgo a violar dicha ley. Hicieron lo que tenían que hacer.
* Columna publicada como columna invitada en la revista Paradigmas.

martes, 20 de marzo de 2012

El estreno de los spots del 2012

Están ya en manos del IFE los spots que inundarán los medios de comunicación a partir del 30 de marzo. Hoy los vi y estos son mis comentarios al respecto.

Los spots de Peña Nieto presentarán al candidato del PRI de la manera que más le acomoda a él, rodeado de gente. Sin compromisos audaces, los spots de Peña Nieto son una versión escalada en pequeño de sus reuniones multitudinarias, prometiendo cumplir lo sólo él sabe qué es. Con locaciones en Veracruz, Guanajuato y Quintana Roo, Peña Nieto se pasea con varios atuendos, parecidos a los anuncios con que Televisa promueve las bellezas de México. Al candidato del PRI le basta con estos spots para seguir navegando con la corriente. Sin diagnóstico ni compromisos, serían los peores spots para el inicio de campaña si no fuera por los de Gabriel Quadri.

Gabriel Quadri inició la contienda al cuarto para las doce. Apenas el PANAL registró su candidatura después de la negativa de, según se dice, Jorge Castañeda, Kate del Castillo y José Ángel Córdova Villalobos (hoy titular de la SEP). Quadri prometió una campaña de propuestas porque, decía él, su posición de académico y científico era lo que mejor le permitía hacer. El spot de presentación de Quadri es aburrido y con una producción de baja calidad. No presenta la imagen de un hombre de ciencia, es más bien la imagen de alguien desesperado por adoptar una identidad distinta a la de los otros tres aspirantes. Y, además, el spot de Quadri es ofensivo pues ridiculiza a dos de los otros tres candidatos. No es que critique la estrategia del PRI o del Movimiento Progresista, sólo presenta caricaturizados a Peña Nieto como alguien que sólo quiere verse bonito y a López Obrador como alguien muy amoroso. ¿Esa es la campaña de ideas que Quadri dijo lanzaría?

Los dos mejores spots que veremos en el inicio de la campaña, por no decir que los menos peores, son uno de Josefina Vázquez Mota y otro de Andrés Manuel López Obrador. Juzgo que son mejores no necesariamente porque concuerde con sus ideas, sino porque hacen un diagnóstico (al menos implícito) de lo que creen está mal y se ponen a ellos como alternativa clara.

Vázquez Mota, de inicio, no se desmarcará del gobierno de Calderón. De entrada, su spot sobre seguridad presentará a un policía federal con tomas bien producidas al estilo de héroe de Hollywood. Josefina se mostrará como quien continuará la estrategia de combate al crimen de Felipe Calderón. Era eso o desmarcarse ya, pero no podría entonces diferenciarse de los otros dos candidatos en uno de los aspectos que marcará el ritmo de la campaña. Del spot se agradece que sea franco, la imagen del policía es la imagen de la mano dura que prevalecería en caso de que el panismo continuara en la presidencia. El otro spot de Vázquez Mota es malo. Presume como logro propio los alcances de la Alianza por la Calidad de la Educación cuando sus resultados son a todas luces mediocres. Dice Josefina que hoy los niños asisten a clases con maestros que no heredan las plazas, sin considerar sólo un pequeño porcentaje de las plazas efectivamente se concursan y que la calidad de los insumos en el proceso educativo, maestros y escuelas, siguen siendo los mismos. Suena más al spot del SNTE contra el documental ¡De panzazo!: nuestras escuelas y maestros son malos, pero las plazas se concursan.

Finalmente, el Movimiento Progresista presenta dos spots, uno malo y uno aceptable. Un spot presenta a AMLO pidiendo disculpas a quien pudo haber ofendido en el pasado. No es la posición que se espera de Andrés Manuel ya en campaña. Bajar los puntos negativos del candidato de la izquierda era el objetivo de la precampaña y, a juzgar por las últimas encuestas, el discurso de la República Amorosa habría sido efectivo al respecto. Pero los partidarios de AMLO no quieren ver a un candidato agachado, sino uno que defienda sus ideas con firmeza. El otro spot está bien hecho. Es una versión ilustrada de lo que fue el mejor spot de la precampaña, el de Héctor Bonilla. Un partido que por 70 años gobernó al país sin hacerle mucha justicia a la revolución que lo vio nacer, y otro que traicionó la alternancia en el 2000. Se presenta al AMLO entonces como la alternativa del cambio verdadero, la cual parece será el mensaje central en la campaña del AMLO.

En síntesis, los spots de los partidos dejan mucho que desear, sobre todo para lo que se espera sea una contienda cerrada entre tres candidatos. Principalmente, Vázquez Mota y López Obrador podrían emprender una campaña más audaz, con spots que le lleguen al público. Y es que lo saben hacer. En 2009, cuando se discutía una subida del IVA, el equipo de López Obrador realizó una serie de spots y vídeos largos para Internet. Sólo por citar algunos ejemplos, en uno de ellos López Obrador hacía un recuento de los personajes a los que identificaba con 'la oligarquía' que domina México, enumeraba sus empresas y hacía cuentas de lo que dejaban de pagar de impuestos. En otro, ponía con números su propuesta de 'austeridad republicana', indicando cuánto podía ahorrarse en gastos personales de los altos funcionarios. En uno más, el mejor que he visto, presentaba una pesadilla con empresarios 'picudos' que evaden impuestos y los contribuyentes cautivos literalmente encerrados, cerrando con el Peje exclamando enfáticamente 'despierta' (http://j.mp/GFH8K1).

A pocos días del inicio formal de la campaña, parece que los candidatos seguidores esperarán a los debates para tratar de destacar su discurso por encima de las propuestas del puntero. Considero que están desperdiciando tiempo y dinero, cuando desde el arranque podrían mostrar ya una estrategia más diferenciada. Que digan qué está mal y cuánto cuesta dejarlo así. Que nos den cifras de cuánto piensan ahorrar o gastar. Que nos expliquen si algo de lo que ya se hace funciona bien y cómo podrían reforzarlo. No hacerlo es pensar que el electorado no está listo para una campaña de nivel. Es una buena oportunidad para mostrar otra forma de hacer campaña, y el electorado, a quien lo haga, se lo debe premiar.

viernes, 9 de marzo de 2012

El 'little gentleman' de Donceles

Preocupa lo del joven panista Juan Pablo Castro. Preocupa e indigna. Creo que indigna tanto como los gentlemen y las ladies. Pero lo que importa más es qué tan representativo es el vídeo ya muy difundido en el que este joven acusa a la izquierda de 'destruir las instituciones' de la ciudad de México y permitir que 'los maricones se casen'.

¿Es representativo de una juventud que todavía cree que porque las cosas se hicieron de un modo durante 200 años, se hacían bien? Quizás preocupa más el joven panista que el gentleman de Las Lomas o las ladies de Polanco. Ellos crecieron así, en una sociedad machista y represora, que premiaba con privilegios el ser de por sí privilegiado. El nuevo panista en cambio, se supone que ha crecido en un ambiente más democrático, más libre, claro, con con todas sus salvedades. En realidad, quizás sea un tanto representativo de lo que pasa en lo privado, fuera de micrófonos. La libertad como discurso más que como práctica.

¿Es representativo de una juventud que cada vez se rige más por la eficiencia y la eficacia? Que está convencida de que el esfuerzo es lo único premia con una posición económica y social. Una generación, la mía, ha crecido en un ambiente de competencia, de estímulo, de incentivos al trabajo duro. Al menos eso nos han dicho que es lo único funciona para ser rico, para tener poder, para ser exitoso. Y sólo ellos merecen aspirar a gobernar. Uno debe terminar a tiempo todo, y hacer lo imposible para terminarlo antes, porque eso lo hace a uno valioso. Ir a la universidad, parece implicar el joven, nos hace mejores personas, ciudadanos de otra clase, porque elegimos hacerlo. Los mediocres no estudian, nos han dicho, porque no quieren. ¡Soy mejor porque fui a la universidad!

¿Es representativo de la ignorancia del pasado? Como anoté antes, al menos una generación, se supone, ha crecido en un ambiente más plural y democrático, al menos más que la de nuestros padres y abuelos. Hoy, una elección se nos hace lo más normal del mundo, un derecho pues. El joven panista pudiera ser un buen ejemplo de una juventud que no conoció el autoritarismo. Sí, es cierto, no lo vivimos, pero ¿no se supone que para eso debemos estar muy instruidos? Quizás el joven sólo tenga razón en que la izquierda destruyó las instituciones del Distrito Federal. ¡Qué bueno! Las viejas instituciones que obedecían al presidente de la república. Hasta 1997, el jefe de gobierno (antes regente) era nombrado por el presidente, ¡por 'dedazo'! Ser más libres, tener más derechos, al menos en un papel, es un avance. Y la ciudad de México, en promedio, está en mejores condiciones de derechos que en 1997.

Quizás el joven panista se retractará, dejará de ser popular en Twitter y lo archivaremos como otra de esas historias tan lamentables que por fortuna se vuelven públicas. ¿Cuánto no queda sin conocerse? Ojalá este joven también sea representativo de aprender de los errores. No es que cambiemos de partido, es comprender que las libertades vienen siempre con una enorme responsabilidad a la cual no podemos faltar con expresiones como las del famoso vídeo.

martes, 6 de marzo de 2012

La triste historia en tres tomas de la encuesta de Ipsos

Hoy, Ipsos dio a conocer una encuesta sobre preferencias electorales levantada en la última semana de febrero. (Pueden ver el reporte completo acá: http://j.mp/zN1mab.) No sé ustedes, pero las siguientes tres gráficas me cuentan una historia que da mucha pena:



Fuente: Ipsos Public Affairs

El 36 por ciento de los mexicanos estaría dispuesto a votar por Enrique Peña el 1 de julio, el 64 por ciento no. Más aún, hasta el 83 por ciento de los votantes consideran muy probable que Peña gane las elecciones. Sin embargo, sólo 25 por ciento de los votantes creen que el país estará mejor. ¡Sí, 25 por ciento! ¡Ya ni el 36 por ciento de quienes votarían hoy por Peña! 

Que al menos el 30 por ciento de quienes votarán por el PRI no tengan expectativas  de lo que puede hacer su candidato es lamentable. Una expresión más de lo poco que valoramos nuestro voto. Si no sirve para estar mejor, para qué carajos entonces.

martes, 21 de febrero de 2012

La FIL y las encuestas

Hoy, el encargado de despacho de la SEP Rodolfo Tuirán, durante el lanzamiento del Programa de Fomento a la Lectura para Educación Media Superior, recordó uno de los resultados que se desprenden de la Encuesta Nacional de Lectura 2006: de quienes dicen leer, sólo la mitad recuerda su libro favorito, dijo el funcionario, supongo que sin tratar de aludir a nadie.

La Encuesta de Lectura 2006 presenta el cuadro que aquí reproduzco. Aparte de que la gente que dice leer, en su mayoría no recuerda su libro favorito, de aquellos que sí lo recuerdan, las menciones se concentran en unos cuantos títulos de la década pasada.


Quizás esta sea una pista de por qué, aun con lo sucedido en la FIL de Guadalajara el año pasado, la más reciente encuesta de Buendía & Laredo para El Universal, publicada ayer, arroja este como uno de sus resultados:


Este resultado confirma que el alcance de las redes sociales y los medios alternativos de comunicación es aún limitad. Aún cuando Enrique Peña goza de un muy mal prestigio, por ejemplo en Twitter, la población en general desconoce o no le interesa la pifia del candidato priísta, o la considera irrelevante para la tarea de gobernar.