martes, 1 de septiembre de 2009

El Día del Presidente

El día de hoy se instaló oficialmente el periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Como desde hace tres años, Felipe Calderón no acudió a la instauración de la nueva legislatura, esta vez porque ya no es una obligación constitucional para el jefe del Poder Ejectuvio el rendir un mensaje ante el Congreso para dar a conocer el estado que guarda la administración pública federal.


Cierto, durante el primer año del gobierno de Calderón las condiciones políticas eran tales que no valía la pena dar pie a los enfrentamientos y espectáculos ridículos (como en el que Calderón tomó posesión en 2006). La decisión para salir de la crisis política consistió en que el Secretario de Gobernación entregara por escrito el informe (como lo obliga la Constitución), pero que Calderón no ingresara al salón de sesiones. Muchos festejaron el hecho: es el fin del "Día del Presidente", decían. Si bien se terminó con una ceremonia antiguada, larguísima y con poco contenido sustancial, también es cierto que "El Día del Presidente" era una de las pocas ocasiones en que los mexicanos escuchaban a su presidente.

El acto de informar es un elemento básico de la democracia, así como el estar bien informado es un derecho de todo ciudadano. Las presiones políticas terminaron con esta ceremonia por miedo a que un grupo la reventara. La ceremonia del informe se redujo a una fiesta privada en Palacio Nacional en la que Calderón se reune con sus amigos. Mañana insistirá, entre aplausos, al estilo del "Día del Presidente", que el Gobierno Federal está haciendo todo lo posible contra todas las adversidades: la crisis que viene de afuera, la influenza, el narcotráfico; todo aún exponiendo la vida de él y su gabinete.

Puede que sea cierto, la ceremonia del informe alguna vez sirvió como una fiesta para que los presidentes priistas fueran ovacionados, aplaudidos o hasta para que lloraran. Luego se convirtió en casi un circo, con gritos de todos lados y de todos tipos. Pero lo que hay hoy es peor, es un vacío y un estado de conformidad entre las fuerzas políticas que limitan un derecho de todo ciudadano: el que sus gobernantes le rindan cuentas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si tienes toda la razón, pero en un ambiente de crisis como el que vivimos, con el desempleo por las nubes, con tan altos índices de violencia, y ante las medidas débiles e insuficientes tomadas para reducir los efectos de la crisis global, Felipe Calderón seguramente agradece a aquellos que provocaron que ya no tengamos el "día del presidente" ahora cuando mas necesitamos saber que se ha hecho y por que estamos como estamos. Pero así es esta democracia, pura demagogia. Insisto, escribes como el jefe.

Irvin Rojas dijo...

La democracia no es así, esto es una traición a la democracia, y una ofensa el presentarse como los héroes que la gente necesita.

Y mi estilo es propio, lo que pasa es que no me habías leído antes mg, donde mg = un emoticono con geste de enojado.